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LOS PERICOS PERDIERON GAS EN SALTILLO

17 de agosto de 2010

Cuco Cervantes disparó par de cuadrangulares de dos carreras cada uno y remolcó en total cinco anotaciones, y Jesús Cota y Gabriel Martínez agregaron uno cada uno con dos compañeros en los senderos para respaldar la enorme serpentina del veterano José Mercedes, que aisló 11 imparables en toda la ruta, y los Saraperos de Saltillo impusieron una nueva marca de más carreras anotadas en un juego final, al aplastar 21-2 a los Pericos de Puebla para acabar la batalla en cinco juegos y consagrarse monarcas de la Liga Mexicana por segundo año consecutivo, en la denominada Serie del Bicentenario.

Así, los Saraperos de Saltillo, de la mano del boricua Orlando Sánchez se convierten en bicampeones de la Liga Mexicana por primera vez en sus 41 años de historia, manteniendo su dominio sobre los Pericos a quienes superó por cuarta vez en esta década en un enfrentamiento de postemporada, ahora en la gran final, ante un estadio Francisco I. Madero, que registró un lleno hasta las lámparas.

Saltillo, a quien le salió todo a partir del sin hit ni carrera de Daniel Rodríguez en el cuarto juego de la primera ronda de play-offs contra los Diablos, disparó una ofensiva poderosa de 21 imparables, donde el chamaco Carlos González llevó la voz cantante con tres dobles y un sencillos en cinco turnos, para colaborar con tres carreras impulsadas.

Y cuando Alberto Carreón sacó la línea por el derecho que tomó Presichi, para el out número 27, el Francisco I. Madero se convirtió en un manicomio, porque Saltillo volvió a escribir el nombre en la historia del beisbol mexicano.

QUE TÍO.- Los Pericos tomaron la delantera en la apertura del partido cuando Serrano abrió con doblete, llegó a tercera en sacrificio de Gámez y anotó cuando Aceves soltó el tiro del antesalista Gabriel Martínez tras la rola por esa zona de Suárez.

Y desde allí fueron sometidos por completo por la enorme serpentina del veterano José Mercedes, quien mantuvo un dominio impresionante sobre la ofensiva de los Pericos en el resto del juego, colgando siete argollas consecutivas, hasta que en la novena aceptó la segunda carrera impulsada por infilhit de Torrero, ya cuando la masacre se había consumado.

A tal grado fue su dominio que solamente tres de los outs que consumó fueron con elevados a los jardines. De ahí en fuera, el resto fueron roletazos al cuadro, tres de ellos para doble matanza, y tres ponches, el último de ellos sobre Willis Otáñez para finiquitar el octavo episodio cuando los Pericos habían llenado los senderos ya con dos outs.

El Tío trabajó con maestría y un enorme control, ya que no regaló pasaporte, y completó su labor con tres chocolates, y dos anotaciones, la primera de ellas inmerecida.
 
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